lunes, 16 de junio de 2014

Mi charla con Cristófalo Arévalo.

La charla con Crisófalo Arévalo

Con cierta obstinación me dirigí hacia quien pronto sabría que él mismo, ése al cual por mucho pretendí necio y altanero, tendría razón y dejaría en mi la eterna duda.

-El mundo no es como te lo dijeron. -rugía esa voz de antaño. Parecía que se le  desgarraba la garganta por cada intento al hablar: era un tal Cristófalo Arévalo. -Esto que vives es el sueño de alguien que ya murió. Ése te ideó como él fue. Ése es al que tu llamas Dios. Prueba soñando.

Regio, brindó su discurso -memorable en cuanto a lo emotivo- y dispuso que al echarme a dormir ideara el mundo de una persona y que en él, la haga feliz. No le creí y respeto no le tuve. Por ello me di el atrevimiento de llamarlo loco.
Esa noche idee ese mundo que me había recomendado Arévalo e imaginé a una persona leyendo. El mundo resultaba un cúmulo de soledad. Una figura de un hombre escueto, estático y errante sentado sobre arena. Me distraje por un momento en el paisaje tan lóbrego. Sin embargo recurrí de vuelta, sin distracciones a la figura de esa persona que con tanto cariño había creado. La admiré con fascinación y le di amor. La moldee con todos las facultades posibles. No me hallaba completamente dormido hasta entonces pero, cuando lo hice, él -mi creación, mi obra- murió. O acaso, tan solo se desvaneció con la llegada de mi sueño verdadero. Esto sucedería si la verdad de Arévalo fueran patrañas, y sólo fue un momento de trance. ¿qué debía creerle a ese loco?
Luego de ello despierto y recuerdo las palabras de Arévalo. Tan oscuro como arrima la diáfana mañana, tan nocturno como veo el sol, pienso: quizás Arévalo era esa figura con quien soñé. Y por esas casualidades, yo era su Dios. Arévalo había sido mi obra maestra. Y en cuanto a mi, me encontraba sumido en un sueño eterno y al mismo tiempo despierto. Despierto y dormido: estar sin estar. El extraño sentimiento de desvanecerse y permanecer como en una suerte de figura transparente que merodea las entrañas de este mundo -u otro-. Seguir pensando en que ya había despertado y volver a pensar en que todo es un poco raro. Despertar durmiendo, pensar desvanecido. Fases en la que permanecí -y aún lo hago- quién sabe por cuánto .
Pienso en las conclusiones y a lo mejor he muerto o a lo mejor Mi creador ha despertado, y ha supuesto un fin para todos: este sueño que parece la vida. O solo una pesadilla.











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